
Este día se estableció en 1993, con el objetivo de informar y sensibilizar a la población sobre estos síndromes de sensibilidad central, y sobre la realidad y necesidades de los afectados y sus familiares.
La Fibromialgia (FM) y el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) afectan aproximadamente a entre un 3 y 6% de la población y, aunque son dos enfermedades diferentes, presentan síntomas comunes que afectan en gran medida la calidad de vida de quienes las padecen.
La FM es un síndrome clínico de origen desconocido que afecta mayormente a mujeres entre los 20 y 40 años. Se caracteriza por la presentación de dolor crónico generalizado del aparato locomotor, lo que conlleva una disminución significativa de la calidad de vida de estos pacientes.
Quienes padecen FM poseen una hiperreactividad del sistema nervioso simpático, lo que desencadena cuadros de insomnio y ansiedad; pero también son hiporreactivos a estímulos estresantes, lo que los predispone a la depresión.
Entre los signos y síntomas se pueden encontrar: dolor crónico generalizado e hipersensibilidad en puntos anatómicos específicos, fatiga intensa, alteraciones del sueño, ansiedad y depresión, rigidez matutina o cefaleas.
El diagnóstico es clínico y se vale de algunos criterios como: índice de dolor generalizado ≥ 7 más calificación en la escala de gravedad de síntomas ≥ 5, o índice de dolor generalizado entre 3 y 6 más calificación en escala de gravedad de síntomas ≥ 9; intensidad similar de los síntomas por al menos 3 meses y ausencia de otra enfermedad que pudiese explicar el dolor.
El tratamiento se basa en cuidados personales (como control del estrés), medicamentos (analgésicos, antidepresivos, anticonvulsivos) y terapia (fisioterapia, terapia ocupacional, terapia psicológica).
El SFC (también conocido como Encefalomielitis Miálgica o Enfermedad Sistémica de Intolerancia al Esfuerzo) es una enfermedad grave y de larga duración que afecta mayormente a mujeres entre los 40 y 60 años, comprometiendo muchos sistemas del cuerpo. A menudo, puede dificultar realizar actividades diarias, a veces es posible que ni siquiera se pueda salir de la cama. No es un trastorno psicológico, sino una enfermedad biológica caracterizada por la presentación de patrones inmunológicos específicos.
Es de origen desconocido aunque se cree que se produce luego de una infección por Virus de Epstein Barr, desencadenándose fatiga persistente, súbita y exagerada tras una infección, sumado a alteraciones cognitivas y del sueño, síntomas exacerbados por el ejercicio y sobre todo por presentarse en pacientes sin previa historia de quejas somáticas.
Entre los signos y síntomas que presenta podemos nombrar fatiga severa que no mejora con el descanso, problemas para dormir, malestar o fatiga post-esfuerzo (donde los síntomas empeoran después de cualquier actividad física o mental), problemas con el pensar y la concentración, dolor, mareos; también pueden presentarse artralgias y mialgias pero sin alteración de la fuerza y demás exámenes neuromusculares. Pueden presentarse alteraciones como intolerancia a olores, taquicardias y síncopes recurrentes. Se diferencia de la FM por la presencia de febrículas, odinofagia, fatiga tras ejercicios intensos, y linfadenopatías dolorosas y palpables.
El diagnóstico es netamente clínico y su tratamiento comprende medicamentos (antidepresivos) y terapia (entrenamiento cognitivo, ejercicios graduales).
<< Haz visible lo invisible. >>
