
Este día se celebra con el objetivo de concienciar a la población sobre la importancia del diagnóstico precoz de este tipo de cáncer.
El melanoma es un tumor maligno que se origina a partir de los melanocitos (células productoras de pigmento). Se da predominantemente en la piel y mucosas, y con menor frecuencia en los ojos, el sistema nervioso central, el mesenterio y el oído interno.
Dentro de los factores de riesgo se encuentran antecedentes familiares de melanoma, exposición solar intensa, síndrome de nevos displásico, gran cantidad de nevos, piel clara, quemaduras solares, uso de camas solares, entre otras.
Este tipo de cáncer tienen cuatro subtipos clínicos: Melanoma extensivo superficial, Melanoma lentigo maligno, Melanoma Acrolentiginoso y Melanoma nodular, de los cuales los dos últimos son los más peligrosos. Lo que llama la atención al paciente es, generalmente, un cambio en un lunar ya existente o la formación de un nuevo bulto pigmentado o de aspecto inusual en la piel pero el melanoma también puede presentarse sin pigmento (color) o escaso pigmento (poco color).
El diagnóstico se realiza por sospecha clínica (A: asimetría, B: bordes irregulares, C: colores variados, D: diámetro mayor a 5mm, E: evolución) y mediante métodos como dermatoscopía, videodermatoscopía digital y biopsia.
La prevención del melanoma se lleva a cabo evitando el sol entre las 10 am y las 4 pm, usando protector solar, evitando las lámparas de bronceado y las camas solares, conociendo el tipo de piel para poder notar los cambios.
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